DOS PREGUNTAS A EVANGELINA SPAGNOLO

Gisela Avolio, responsable de la sección

Editorial Helga Fernández y Ricardo Pereyra

¿Cómo y cuándo descubrió el psicoanálisis?

Pensar en algún inicio me remite a un tiempo de oxímoron, un instante eterno que inició la serie. Fue hacia el final de mi infancia, cuando la mayor de mis hermanas, diecisiete años mayor, me transmitió algo del saber universitario a través de un juego que implicaba ganarle al miedo a la oscuridad. Me contó sobre tres amigos que se llamaban Ello, Yo y Superyó y que nunca se ponían de acuerdo; también de los sueños y de Freud, lo nombró como alguien que sabía mucho. Recuerdo un latido acelerado que me indicaba la curiosidad inminente, me señalaba, y aún lo hace, que el interés se asoma. Vino del otro, un otro familiar que prestó sus palabras para hacer con lo lúdico, una salida posible. Tal recuerdo, olvidado, retornó muchos años después.

El espacio del análisis fue puro azar (o fortuna), cercano al domicilio, impulsada por la necesidad del alivio, comencé a escuchar la palabra deseo, deseo no paraba de decirse y en cada dicho, una apertura. Lo universitario transcurría, por su parte, en una paralela que parecía no juntarse jamás. Las insistentes vueltas por evitar  el psicoanálisis, “una técnica pasada de moda” hasta que algo resonó del discurso de quién supo contar del deseo, por su trasmisión y sin querer queriendo, estaba leyendo a Lacan. Algo más hablaba, la sensación de ya saberlo, lo sabía mi análisis, que iniciaba una tendencia, lejos del mercado, aventurando una vestimenta propia.

Tiempo después, tomar un lugar en el Hospital Universitario de Basurto en Bilbao, una rotación que se presentó como oportunidad y que admití recorrer, anudó la decisión de hacer con el psicoanálisis. Recuperar a Freud, en el trabajo con otros. Un cinturón de quién era mi maestro, devenía explicación de la banda de Moebius en la charla de un bar. ¿Es esto, un descubrimiento? Un enlace, dos caras posibles y un entredós trasferencial, decían del inconsciente, enhebrado en el recuerdo de la infancia que arrojaba una escritura inédita para ese entonces: “ser responsable del deseo”.

¿Qué considera que el psicoanálisis puede aportar a nuestra contemporaneidad?

Me animo a pensar que la posibilidad de ubicar la contemporaneidad, implicará un tipo particular de desdoblamiento. Lectura de un tiempo doble que bordee algún anticipo ya que estamos inmersos y a la vez afectados por una actualidad que nos determina, sin embargo, en la medida que lo contemporáneo avanza, el psicoanálisis permite este aserto: decir de la división del sujeto, cada vez.

El psicoanálisis, como práctica, aventura el trabajo de duelo a través de la escritura que se recorta en un decir. La apuesta a la pregunta ante la demanda, y la interrogación frente al discurso del mercado de consumo ha sido, y sigue siendo, un gran aporte del discurso psicoanalítico que implica un desafío frente a este tiempo, donde el objeto ha cobrado un tinte particular.

Creo que la pandemia reconfigura lo contemporáneo, estalla la escena cotidiana invitándonos a sumergirnos rápidamente en respuestas que ciegan la angustia consecuente. Pienso en el punto de capitoné que apresura la creencia en el inconsciente. Un  amarre que habilita la aparición del sujeto del deseo, otra versión respecto del goce al que convoca lo digital. En donde todo parece ser libre y gratuito, cabe la pregunta sobre quién será el que paga tal uso. El psicoanálisis instala un pago a través de la palabra que permite que eso funcione distinto. Habrá que estar convencidos para que el psicoanálisis resista. Convencimiento, que hará función no desde el encantamiento religioso, la persuasión y/o fascinación sino desde la convicción y la apuesta (en intensión y extensión) de recrear la falta.

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Evangelina Spagnolo

Licenciada en Psicología. Actualmente trabaja como analista en la ciudad de La Plata y es integrante del equipo de salud mental del Hospital Zonal General de Agudos Dr. Eduardo Wilde. Es participante de la Escuela Freud Lacan de La Plata donde forma parte de carteles y grupos de investigación. Presentó trabajos en Jornadas y en la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis  2019.

Gisela Avolio

Actualmente trabaja como analista, es miembro fundadora de la Escuela Freudiana de Mar del Plata, y miembro de Fondation Européenne pour la Psychanalyse. Fue Residente de Psicología en el Htal. Subzonal especializado Neuropsiquiátrico Dr. Taraborelli (Necochea, Bs. As.). Dicta clases en las actividades de la Efmdp, y allí coordina el dispositivo Práctica psicoanalítica con Niños y Adolescentes, desde 2010; actualmente es docente y supervisora de la Residencia de Psicología Clínica de los Hospitales Provinciales de Necochea y Mar del Plata. Y dicta clase anualmente en Centre IPSI de Barcelona. Desempeña la práctica del psicoanálisis en el ámbito privado.

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