Moradas, exilios y horizontes en tiempos de pandemia. Marcelo Esses y Elizabeth Vita. Imágenes: Federico Hurtado. 1er. parte.


El trabajo que a continuación se despliega, tal y como se adelanta en el título, se extiende a lo largo de dos entregas, siendo ésta la primera. Nos referimos al escrito y también a la Serie de imágenes. Agradecemos mucho a Federico Hurtado por permitirnos compartir su trabajo.

Editorial, Helga Fernández.


Fase I. De Federico Hurtado.

“Restituir el hombre a la Naturaleza, dominar sobre las muchas interpretaciones vanas y sentimentales y enigmáticas que hasta hoy cubrieron con un barniz de brillantes colores el eterno texto fundamental homo natura, hacer posible que de hoy en adelante el hombre se presente al hombre, endurecido en la disciplina de la ciencia, de la misma manera que hoy se presenta a la Naturaleza con ojos impertérritos de Edipo, las orejas cerradas de Ulises, sordo a la lisonja de todos los ruiseñores metafísicos que no cesan de cantarle : Tu eres más!, Tu eres mas alto!, Tu eres de otro origen” F. Nietzsche. “Más allá del bien y del Mal”

El particular estado de El malestar en la cultura nos hace presente la marca estructural de un sufrimiento en la condición humana tanto en lo singular como en lo colectivo, conllevando a su vez las especificidades de lo histórico social.


Tensión entre estructura espacio y tiempo destinado al desgarro de una hiancia irremediablemente abierta, el malestar da cuenta de lo que desencaja entre organismo lenguaje y lazo social.


“El sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo que, condenado a la decadencia y aniquilación, ni siquiera puede prescindir de los signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo capaz de encarnizarse en nosotros con fuerzas destructoras, omnipotentes e implacables; por fin, de las relaciones con otros seres humanos” El malestar en la cultura, Sigmund Freud.


De modo abrupto el tiempo se sumergió en pausa y el espacio se comprimió en una cuarentena.


Una espectral amenaza a la vida cotidiana de nuestros tiempos. El coronavirus en tanto insistente representante de lo siniestro, lo extraño-familiar.


El virus, etimológicamente toxina o veneno, es un agente infeccioso microscópico acelular, solo puede reproducirse dentro de las células, está constituidos por ácidos nucleicos, moléculas de ADN o ARN, rodeado de una proteína a modo de cápsula. Este invisible y diminuto conviviente está a la espera permanentemente en búsqueda de su huésped. El virus conlleva la particularidad de hallarse en la frontera entre lo inerte y lo vital, no alcanza a configurarse como una unidad celular y en sus continuas invasiones no deja de conformar junto a sus padecientes infecciones, un aporte a la construcción del material genético de los seres vivos.


El virus realiza su puesta en escena en infinidad de épocas generando una de las mayores amenazas de la humanidad: las trágicas pestes.

Monumental impronta en Edipo, la peste en Tebas, que da comienzo a su trágico itinerario empujado a intentar acceder a lo oracular de la verdad.


¿Cuál será el modo en que quedamos arrojados a ésta singular versión de malestar en la cultura a partir de la puesta en acto de la pandemia viral?


¿Será posible ubicar el estatus del efecto de la reacción en cadena viral no solo como causa sino como un efecto del actual estado histórico social?

Fase II. De Federico Hurtado.


En el mundo.


El Mundo afectado, cansado del sometimiento al tiempo continuo, a la velocidad acelerada, a los espacios conglomerados, saturados, sin “entre”, sin umbral que posibilite un pasaje, sin detención, sin regulación de tiempo y velocidad. En lugar de ese espacio vacío necesario “entre” un tiempo y otro, un dia y otro, una escena y otra; que nos permitiría: estar-siendo-en; nos empujamos al “ente” que es en sí, a la mismidad, sin necesidad de otro ni en-torno, sin necesidad de borde que delimitaría, separaría, oxigenaría, regeneraría y por lo tanto nos permitiría ese descanso de tanta entidad consistida, repitiéndose, acelerándose, alineándose y por lo tanto alienándose y sometiéndose al cansancio como destino ineluctable.

Espacios conglomerados lógica de los no lugares, encierro tanto en los espacios abiertos hacinados y olvidados como en las instituciones totales concentracionarias.


Lo hiper concentracionario del capitalismo neoliberal empuñado desde la tecnociencia y producido desde una lógica de la acumulación, se convierte en agente de la crueldad y explotación de los incluidos por un lado, y de segregación y hacinamiento de los excluidos por otro.


Este sistema produce sujetos ajustados en sus condiciones de existencia y encajados en el goce de la tecnociencia en tanto sujetos aplicados, sujetos seducidos y adictos a las tecno aplicaciones.


Imperativo del uno concentracionario promotor tanto de estados de desenlace del lazo social y sus organizaciones y como contrapartida del taponamiento de la falta en ser.


Lo concentracionario compacta y segrega a la vez, re introyecta su producción, su excedente y sutura la hiancia del malestar en la cultura.


Obtura el movimiento de la entropía, ésta es la segunda ley de termodinámica, entropía es la energía cedida y pérdida durante un proceso de transformación.


Es un movimiento que orienta y se opone a la conservación de la totalidad de la energía impidiendo que un sistema se compacte y se cierre. La entropía por lo tanto permite la posibilidad de que el sistema permanezca abierto con un cierto grado de desorden y de caos.


El neoliberalismo junto a la tecnociencia impiden la línea de fuga de los restos desechos y excedentes a ser perdidos promoviendo la hegemonía del depredador, afectando y devastando a la tierra.


Estado de las cosas que dan cuenta de la íntima relación del movimiento concentracionario y de acumulación como causa de los estados de desenlaces de las relaciones, de la sutura de la hiancia como resguardo de la falta, compactando y cerrando su posibilidad de estar abierto y en transformación.


Potenciando las instancias que establecen una lógica incestuosa de la no circulación e intercambio social, de la re introyección del producto.


Lo concentracionario, como lógica de los campos de condensación de goce operando carcelariamente, encerrando al tiempo en su aceleración continua, a los espacios del mundo en sus conglomerados poblacionales, a los modos de produccion en tanto acumulación no distributiva y a la devastación ecológica como la explotación sin pausa.


Las pestes tienen su historia y su prehistoria en la humanidad, lo primero que sabemos de ellas es que aparecieron en Atenas en el 430 A.C., luego vinieron entre otras, la Peste Negra en Europa, la Viruela, la llamada Gripe Española, La Fiebre Amarilla, La Plaga de Justiniano, La Peste Bubónica, Tifus, Cólera, La Gripe de Hong Kong, el VIH.


Podríamos ubicar a las pestes como un indeseado efecto de un continuo movimiento de circulación e intercambio social: rutas comerciales, invasiones, conquistas, colonizaciones, migraciones, aumento de las interacciones sexuales/sociales.


Invitamos a localizar la pandemia del coronavirus como un efecto del estado actual del capitalismo globalizado comandado desde la tecnociencia. Habiendo precisado que el actual sistema genera una lógica de acumulación, desenlaces y obturación del vacío simbólico, promoviendo el cierre de toda fuga entrópica, localizamos este efecto viral en tanto retorno de lo desalojado de sus huéspedes como moradas en donde habitaban.


La acumulación desenlazante junto al efecto depredador de la ecología del planeta, desencadenan la devastación de los seres vivos y bio sistemas: extinción de hábitat naturales, extinción de las especies. La pandemia a modo de un retorno de la crudeza de lo real por haber sido rechazado en lo simbólico. Efectos de los excesos de la tecnociencia encarnados en la metástasis viral. Goce incestuoso de la cópula con la mismidad re negatoria y rechazante de la diferencia es decir del pasaje por el Otro, forclusión de lo vital.


Este estado de situación promueve entonces, producto del hiperacelerado desalojo de las condiciones vitales de existencias tanto en el ámbito ecológico como en la organización social un efecto descontrolado de reacción en cadena.


Movimiento de desmembramientos y desenlaces que nos sume bajo el imperativo de la lógica caótica.


El caos refiere etimológicamente a lo impredecible. Es la complejidad de una relación entre fenómenos donde no puede establecerse una traza lineal que relacione causa con efecto. Dinámica de desequilibrio regida por la primacía de las trayectorias no lineales a causa del desencaje de la relación entre causa y efecto y como consecuencia de su sensible dependencia a inestables condiciones iniciales. Hegemonía de lo impredecible generadora de movimientos turbulentos, disipativos, bifurcados y continuos.


Para que lo caótico se configure, junto a lo disipativo es necesaria la presencia del atractor, punto y ciclo de convergencia hacia donde fluyen las trayectorias.


Atractor y movimiento caótico se entraman en el sistema tecno capitalista y se sostienen por el goce del consumidor que opera como efecto del efecto, ya que deja de obedecer cualquier causalidad, se borra la fuente, se desdibuja el referente y se conmueve el lugar del nombre del padre. Aceleración infrenable y desenfrenada del consumo operando como efecto mariposa, donde podemos localizar la responsabilidad subjetiva del llamado consumidor. Sujeto excedido, desbordado.


Movimiento caótico donde no hay relación entre causa y efecto y lo disipativo no es sin el atractor al mismo tiempo. Este Sistema se configura como inconsistente inconmensurable e incierto: Oxímoron, Nombres de lo Real, nombrando lo innombrable.

Continuará.


Elizabeth Vita, psicoanalista, integrante del Movimiento Pedagógico Isaurino, miembro del colectivo de artistas “Asociación 210”.


Marcelo Esses, psicoanalista, miembro de la Escuela Freudiana de Buenos Aires.


Federico Hurtado, (Buenos Aires, 1961). Artista plástico. Arquitectura UBA. https://www.facebook.com/Federico-Hurtado-collages-1487978008129318/. https://instagram.com/federicohurtado2017?igshid=cd252rjprgb3.


Un comentario en “Moradas, exilios y horizontes en tiempos de pandemia. Marcelo Esses y Elizabeth Vita. Imágenes: Federico Hurtado. 1er. parte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s