DOS PREGUNTAS A LAURA BENITO.


Gisela Avolio, responsable de la sección.

Helga Fernández y Ricardo Pereyra, editorial.


Agradezco a En el Margen, Revista de Psicoanálisis por hacerme llegar esta invitación y en especial a Gisela Avolio.

-¿Cómo y cuándo descubrió el psicoanálisis?

-Descubro los primeros textos de psicoanálisis en la década del 90, década en que transcurre mi adolescencia y los interrogantes humanos por la vida, la sexualidad y la muerte en sus diversas presentaciones surgen con tanta fuerza. O por lo menos en mi adolescencia estas preguntas cobraron fuerza, ganaron lugar para que el camino comience, buscando cauce.  Especialmente recuerdo cuando cursaba 4to año del colegio secundario, La profesora de Psicología supo crear la condición de posibilidad para que un espacio nuevo, diferente surgiera en sus horas de clase. Espacio que albergaba nuestras dudas, nuestros debates,  inquietudes y ansias de lo que creíamos era revolucionario.  Recuerdo cómo la creación de un escenario donde no solo el adulto- profesor tenía la palabra, sino que cada uno de nosotros podía tomarla y hacerla circular, logró efectos en nuestras subjetividades y en la construcción colectiva de conocimientos que en ese momento se nos revelaban como novedosos.

A partir de allí, encuentro en la biblioteca de la casa de una amiga, dos textos de Freud ¨La interpretación de los sueños ¨ y  “El yo y el ello”. Creo que esas lecturas parecieron en ese momento casuales, o comandadas por la identificación con mi amiga, pero fueron a la vez propiciadoras de  la  búsqueda de un discurso diferente del que caracterizaba mi vida familiar.

Unos años después durante mí transcurrir por el Instituto de formación docente,  mi contacto con el discurso del Psicoanálisis se caracterizó por la conexión  esporádica con textos  propuestos en los programas de estudio propios de la formación.  Aunque algunos van dejando huella volviéndose  apasionantes y enigmáticos, desplegando nuevos interrogantes sobre “Más allá del Principio del Placer”, el juego y el jugar, la constitución subjetiva y sus devenires en la infancia. Creo que ese Más allá que leo en Freud me invita a seguir en el camino del Psicoanálisis, continuando la búsqueda de nuevas respuestas a los mismos interrogantes.

La insistencia del deseo de otra cosa, de otra escena continúa con el comienzo de la Carrera de Psicología, donde el re encuentro, primero con los textos de Freud y luego el descubrimiento de la obra de Lacan, hacen marca y me conmueven  para dejar que el Psicoanálisis encauce.  Aunque temerosamente,  abro el camino a estudiar los textos freudianos y lacanianos,  por fuera del discurso universitario.  Abro también el camino de mi análisis personal, y así a la posibilidad de sostener las preguntas por mi deseo, y también por mi deseo de analista.

El discurso del Psicoanálisis me entusiasma para seguir en el camino de su descubrimiento como analizante, en mi formación, en mi práctica y la supervisión.  Siempre fue en el lazo con otros que tuvo y tiene su lugar, en el intercambio, en la lectura y en escuchar a quienes lo transmiten.

-¿Qué considera que el psicoanálisis puede aportar a nuestra contemporaneidad?

-Descubrir el psicoanálisis me permitió inaugurar en mi practica en el sistema escolar, posibilidades. Buscar la posibilidad de que cada sujeto adulto o niño,  dibuje nuevos trazos  desde  su modo singular de  transitar el jardín de Infantes. Posibilidad de armar otras tramas, otras escenas con las familias y la comunidad.

Considero que el discurso del psicoanálisis aporta a la contemporaneidad la condición de posibilidad para que algo del sujeto del inconsciente advenga. Esta frase que escuchamos una y otra vez, interpela las prácticas y el sentido que en el quehacer educativo escolar tiende  a ser coagulado en muchas ocasiones, tanto  por el apremio,  la vorágine de lo cotidiano o por  el surgimiento  de la contingencia, pandemia y aislamiento mediante.

Desde mi práctica en instituciones escolares percibo y escucho, cómo el padecimiento de la infancia en su más crudo desamparo deja a los adultos, en los que me incluyo,  perplejos y arrojados al sentimiento de impotencia. Y a los niños más desamparados, solos ante sus manifestaciones de violencia o desborde pulsional.

Quizás por el terror que todo esto produce es que  un discurso como el de las neurociencias encuentra tanta pregnancia, que junto con el auge de la psicología positiva, pedagogías livianas y la educación emocional,  cobran valor de verdad al producir tanto en las prácticas terapéuticas como educativas, recetas lights o listados de tips destinados a docentes y familias con buenas intenciones. Estos postulados  culminan por explicar y dar respuestas acabadas a las diversas manifestaciones de la infancia,  se trate de actos, berrinches,  conductas disruptivas, sentires, juegos o dibujos. Proponiendo como metas el autoconocimiento, la regulación y  la generación de emociones positivas,  borran al niño como sujeto en tiempos constitutivos.

Me moviliza pensar que el Psicoanálisis nos invita a sostener la pregunta por el niño, abriendo el intervalo para que advenga  la respuesta del  Sujeto. ¿A qué niño le hablamos en la escuela? ¿Cuál es el ideal de niño que allí se sostiene?, y en función de ello, ¿Qué niño pretende constituir? Estas preguntas me reenvían a considerar que el devenir de los tiempos de constitución subjetiva es inherente a la relación del niño con los adultos que lo enlazan a la cultura.

Crear entonces, condiciones de posibilidad para proponer y acompañar  al niño mediante el uso de su palabra y la puesta en juego de escenas y ficciones, apostando a su advenir subjetivo,  según se vaya articulando en relación a la falta, a la castración. Según cómo  los adultos que encarnan las funciones de cuidado, sostengan también la pregunta por el padecimiento de ese niño.

 El discurso del psicoanálisis vía la formación, el análisis personal,  la práctica clínica y su supervisión  me convoca a sostener estos interrogantes, siguiendo la propuesta de  Giorgio Agamben al pensar la contemporaneidad, para construir una práctica dispuesta a la escucha de lo que cada sujeto dice sobre las sombras y la oscuridad de su época.


Laura Benito

Laura Benito es Licenciada en Psicología, recibida en 2011 en la Facultad de Psicología de UNMDP. Actualmente trabajo como Psicóloga en el ámbito privado. Trabajo como Directora en un jardín Municipal en la Ciudad de Mar del Plata.


gisela avolio

Gisela Avolio, actualmente trabaja como analista, es miembro fundadora de la Escuela Freudiana de Mar del Plata, y miembro de Fondation Européenne pour la Psychanalyse. Fue Residente de Psicología en el Htal. Subzonal especializado Neuropsiquiátrico Dr. Taraborelli (Necochea, Bs. As.). Dicta clases en las actividades de la Efmdp, y allí coordina el dispositivo Práctica psicoanalítica con Niños y Adolescentes, desde 2010; actualmente es docente y supervisora de la Residencia de Psicología Clínica de los Hospitales Provinciales de Necochea y Mar del Plata. Y dicta clase anualmente en Centre IPSI de Barcelona. Desempeña la práctica del psicoanálisis en el ámbito privado.


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