CORRESPONSALES DE URGENCIA. POR PATRICIO ABADI.

Hoy, en este contexto de confinamiento, aislamiento social obligatorio y amenaza de muerte a causa de un virus del que casi nada sabemos, vivimos con la sensación de que mucho de lo que fue dicho “antes de” está perimido o ahora, ya mismo, no es de  utilidad. Al desasosiego se le suma, por contraste, el requerimiento de representaciones que den cuenta de lo que pasa y nos pasa. Por estos días lo único que a algunos nos mantiene medianamente en paz es leer a quienes se animan a decir, aunque se equivoquen o sepan que lo que arriesgan es provisorio y hasta erróneo. Ante el espesor de la incertidumbre, se patentiza la necesidad de discurso, de ficción, de metáforas que nos ayuden a habitar un mundo que se parece mucho a un ultimátum.

En el margen inaugura, esta nueva sección. Nueva, no sólo porque es otra distinta a las que ya existen, también porque aquí no se hablará estrictamente de psicoanálisis. Esto último por dos razones:

Afirmamos fuerte que es necesario para la existencia, no sólo de las personas sino también de los discursos, entrar en contacto con lo otro. Más todavía, si lo otro también es lo que estamos atravesando.

De todos modos y pese a todo, continuamos dentro de la ética del decir. Una ética que lanza a la totalidad del Logos (el modo como Lacan mencionó a la comunidad en tanto soporte de la dimensión simbólica) otra cosa que datos,  y, a la vez que procura seguir diciendo, continúa tramando lo que urge.

Dadas las circunstancias, llamamos a esta sección Corresponsales de urgencia.

El texto que hoy publicamos pertenece a Patricio Abadi, autor, actor, y director teatral, entre otras cosas.

Editorial: Helga Fernández y Ricardo Pereyra

 

P R Ó L O G O

Sobre la cuarentena

Es 23 de Marzo de 2020. Ayer cumplió años mi hermano y mañana se cumplen trece años de la muerte de mamá, también se cumplen cuarenta y cuatro años del golpe militar. No hubo velitas para mi hermano ayer, nadie notará la ausencia de una flor sobre la lápida de mamá y tampoco saldremos a la plaza mañana. Se rumorea que el encierro se estirará hasta finales de semana Santa. Ayer con mi hijo vimos un muchacho raquítico zambullirse en un tacho de basura. Nos miramos y fuimos personas tristes. Hoy, con la declaración jurada llevé a mi hijo a lo de su mamá y se siente un vacío acá en la casa. De pronto, un llamado cambia el curso las cosas. Me convocan como corresponsal de urgencia, decido escapar del tiempo linear, cierro los ojos, tomo aire y me arrojo al maravilloso limbo del tiempo deforme con la convicción de transformar el dolor en aventura.  

 

EL TIEMPO DEFORME

Y un día el tiempo se rompió. Sos aprendiz y habitante de este momento. Testigo y personaje. Tu comandante. Juez y parte. Ojos y huesos. Todo uno asistiendo al crepúsculo de la piedad. Cabalgando sobre sueños líquidos.

Maimihnalatapei es una palabra del idioma yámana, creada por los pueblos originarios de Tierra del Fuego y aparece en el Libro Guinness como la palabra más concisa del mundo y puede describirse como “Una mirada entre dos personas, cada una de las cuales espera que la otra empiece una acción que ambos desean, pero que ninguna se anima a iniciar”.  Maiminhalatapei es mi Grito Sapucai en esta arenga existencial como corresponsal de urgencia En el margen.  Maiminhalatapei reúne el teatro y la vida. El teatro de la vida. Cuando dos personas se están deseando frente a frente aparecen dos caminos posibles para fracturar el silencio. Uno sería, por ejemplo, que alguna de ellas dijese “me gustás” y la otra respondiera “a mí también, tengo ganas de besarte”; la opción restante sería iniciar una conversación hablando, por ejemplo, acerca del clima extendido en los Montes Urales, desplazando al subtexto la verbalización del deseo. ¿Vos de qué especie considerás que sos? Sí, vos, lector. ¿Pronunciás el deseo o le dejás ese trabajo al silencio? Preguntátelo pero no me lo respondas ahora porque necesito redondear el concepto. Probablemente seas de ambas especies (según las circunstancias) o bien quizás eras del grupo impulsivo y con el tiempo te fue mesurando la civilización. Igual no te preocupes. Porque no hay una mejor y otra peor. Esas categorías infames (mejor o peor) ya no tienen lugar ni valor en el tiempo deforme. Quiero decir que una u otra son semillas del amor. De una u otra forma en Maiminhalatapei se hace presente la magia del “entre” de los cuerpos. La primera posibilidad pareciera tener como resultado las bocas inmediatas, mientras que la segunda será menos sanguínea pero no por eso menos extraordinaria, porque de todas maneras va aflorar  la ternura de esos dos sujetos no pudiendo “decirse” y si bien no habrá besos, puede que la piel les cambie de color. ¿O no? ¿O acaso el pigmento sobre la piel no es un milagro físico producido por la emoción? El pudor, el rubor, el lápiz labial de los introvertidos le digo yo. Tanto en su despliegue como en su repliegue, el erotismo se pondrá de manifiesto en la vida. Y ya sea en un café, en un banco de plaza, en un camarín, en una esquina cualquiera o donde sea que suceda Maiminhalatapei la dimensión  del tiempo será deforme ya que en este espacio sagrado los segundos se ensanchan, rebotan, aceleran, repiquetean, se detienen, se amontonan, se ahogan. En esa burbuja de tiempo deforme acontecieron los momentos más importantes de tu vida. Hacé memoria. Elegí uno. Cerrá los ojos por favor e intentá recordar algún momento que fue muy significativo para vos. Lo que sea: El primer amor, el nacimiento de un hijo, la muerte de un ser querido, aquel gol, una noticia, tu graduación, el reconocimiento de tu padre, ese instante de actuación, algún gesto que te pegó en el cuerpo, la inminencia de un anuncio o la que hayas elegido. Cerrá los ojos e intentá viajar hacia allá. Date tiempo para rebobinar. Y ahora que evocaste ese momento, comentame. ¿El tiempo era lineal o deforme durante ese acontecimiento?  Todo eso es la vida. Es la poesía. Y es la pasión. Y a esto voy, Maiminhalata­pei sucede en el tiempo deforme y está vinculado a la pasión. Y pasión es padecer. Donde haya una necesidad nacerá un derecho dice el lema y yo me monto sobre eso (porque me sirve la sonoridad) para agregar que donde nace el deseo nacerá al mismo tiempo un dolor potencial. Y sí, la vida es bella y al mismo tiempo duele.

Bailá nomás, entonces, al compás del sístole y el diástole. Vos sos el barco ebrio. ¿Sino quién? Repetí para vos como un mantra, “yo soy mi barco ebrio y me pinto del color que quiero, soy mi barco ebrio camaleón. Siento, me apasiono, me entristezco y me vuelvo a encender”  Si alguien te desvaloriza en este aislamiento contestale eso: “Yo soy mi barco ebrio, mi timón no lo manejás vos” Y agregale con enjundia: “¿Te quedó claro?” Plantate y andate. Aunque sea a la vereda. Empoderate. Dejalo al otro con la palabra ultrajante oxidándose en su boca. Somos barcos ebrios, con un mar que nos agita las pasiones, y nos puede llevar al éxtasis etílico pero también nos puede hacer vomitar. Nuestro cuerpo tiene sangre y humores líquidos. Y hay que reconocer que vivimos en un permanente movimiento interno. No somos despojados porque de lo contrario existiría una población predominantemente ZEN, con un tipo de iluminación diferente, otra poesía, otra sabiduría, otro hervor pero evidentemente no es la mayoría la que tiene la posibilidad de renunciar al deseo urgente, atemperarse hasta la elevación y conseguir el boleto para subirse a el ala de ese planeador. Como decía Mallarmé: La carne es triste y ya me leí todos los libros. Llevado al individuo de hoy se podría traducir como “la carne es triste y ya me miré todas las stories de Instagram.”

 Entonces acá te hago una propuesta para que la amoldes a tus gustos y posibilidades en esta cuarentena: Agarrá dos bolsas de supermercado, pero no cualquiera, agarrá las dos que más te gusten, clavate los auriculares, poné una de esas canciones que te rebotan en el pecho, salí a la calle, hacete lugar en el desierto humano pidiendo permiso a los cisnes, flamantes emperadores del asfalto y transitá las cuadras que te separan del supermercado con el corazón abierto, abrí como la cáscara de una nuez los chakras anquilosados, entrecerrá los ojos y anda bailando. Bailando por la calle con los ojos cerrados, sé vos, sé  Bjork, se tu bailarina en la oscuridad, echa mano a la que quieras de tus múltiples personalidades y extendé los brazos para abrazar al cielo, firuleteando con “tu paso”, ese paso de baile que te hizo permanecer en la pista tantos años cuando muerto de vergüenza tuviste que bailar; sacalo a la calle “tu paso”, honralo, llevalo a la eternidad y será por siempre el momento sublime de tu cuarentena y una vez que lo hayas dado todo, ahí matalo a ese paso, soltalo y devení. Llorá si es necesario, reíte, pensalo como si fuera tu último acto, hace de ese trayecto una despedida apoteótica y yo te aseguro que si le aportás tu mística a esto, vas a rebalsar de plenitud. Es menester decirte que probablemente algo de esa sensación se te pueda tornar  desbordante, intimidatoria, extraña, incómoda porque también hay que bancarse “sentir”. Tal vez en ese instante donde te VAS hiperventilar de emoción sea el mismo instante en el cual vas a sentir la necesidad compulsiva de acudir a la “exhibición” de ese acto, y  la verdad sería una picardía interrumpir ese desenlace porque se va a reducir la experiencia en manos de la tiranía de este social-histórico tecnocrático que te va a tentar para que no permanezcas en ese sentimiento y a cambio te va ofrecer “comercializar” tu sentir en la feria ambulante de las redes sociales. ¡NO! Ese baile y sus resonancias dedícatelos a vos, a vos que te padeces a diario, te amás, te acompañás. Vos que en tu “danza” hacia el supermercado te reconociste mucho más plural  que ese recorte parcial que vas a salir a exhibir al almacén virtual de ramos generales. La dramaturgia de tu vida no la va a hacer nadie mejor que vos. Dejate acribillar por las espinas de las rosas; ensayá un desenlace que le haga justicia a tu sensibilidad.

Decile chau a la fagocitante expectativa de los likes, matá al meritócrata que se te metió; dale, dale pelea a “tu” obsecuente  porque se te va ir la vida poniéndole like a los buñuelitos de manzana de tu jefe, funcionario de turno o a quien sea que le ponés tus “pulgarcitos” con la especulación de una recompensa. Nunca algo hermoso puede venir de la genuflexión. Y además  porque aquel al cual le festejás la proporción de canela mañana será otro y  pasado otro y vos  debieras aspirar a ser mucho  más que alguien que va por la vida likeando recetas de Apple crumble a los seleccionadores de turno.  El “poder” cambia de manos y es un paraíso artificial, porque todo es efímero y tarde o temprano los que pasan por el poder con arrogancia, todos se caen del pedestal y los espera una condena personal que es la resaca del poder y una abstinencia mucho más severa que el mal del Sauce. Y mientras lo que sobrevive de ellos, repta y trepa, para ir a agruparse con los nuevos ocupantes del poder, para poner su huevito en una nueva telaraña, en todo ese lapso, en toda esa cadena de baja vibración astral, vos seguirías siendo la polilla que apantalla el fuego del banquete que se comen entre ellos, para que después, si a ellos les sobra, tirarte unas migajas desde el balcón. Por esos entramados no suele pasar ni la verdead ni la belleza.  Del mundo pre pandémico no te comas más el verso de tu “internacionalización”.  Sabé que si el mundo tiene que ir a vos, eso va a llegar a través de tus acciones, tu contenido y una colaboración benévola del destino.  Nos quisieron  hacer creer que si “te vendías bien”  en los cinco minutos que te daba “El gran hermano” antes de hacer la chicharra ibas a ser Internacional. ¿Qué sería ser internacional? ¿Réferi internacional? ¿Ciudadano del mundo? ¿Lucio V. Mansilla? ¿Orson Welles?  Internacionalización. Fuimos con en cuadernito a que nos capaciten para “Sabernos vender en el menor tiempo posible” (así, sin pudor, sin ningún tipo de eufemismo, un capitalismo casi pornográfico)  Pitching le dicen. Y vos sos un pichi, un pichón en ese mapamundi que te muestran y te hace babearte como los perros de Pavlov. Dialectos irrisorios de argentinos nativos, misteriosamente devenidos angloparlantes, que ya no hablan por teléfono sino que te hacen un call.  Negocios públicos y privados, obscenamente articulados, a la vista de todos, apoyados sobre la precarización laboral y diseñados como una droga sintética donde el sistema de las industrias culturales juegan al póker con la  ambición de un “creador” que siguiendo la ruta del ego y el ascenso cuando se quiere dar cuenta se volvió un explotador de su propia comunidad de la cual quiere huir en avión hacia un destino donde creyó que encontraría algo así como al felicidad o la redención. Esas tramas “macbethianas” suceden en el tiempo lineal, duro, fáctico, concreto. En 1 minuto contame por qué te tendría comprar a vos y no al que está al lado tuyo. Vendeme tu potencial potencia en tiempo record. Lo especulativo es enemigo de la creatividad y la vanguardia ya es repetición.  El coronavirus (con ese nombre como de la realeza) borró de un saque los colores de todas las banderas. Los microbios fueron los grandes verdugos de la  internacionalización. Y dejaron al sistema  abstinentes de consumo y  al borde de la desesperación.

Aprovechá el tiempo deforme para desafiarte y redescubrirte hoy. Está sobrevalorada “la ocurrencia”, tratá de no prenderte en esa porque nadie le gana a Internet para el chiste,  para el meme (neologismo de sonoridad poco feliz si las hay, suena a bebé destetado) No vayas detrás del meme, estás corriendo una carrera destinada a perder, sobre todo por una cuestión matemática, es la sinapsis del mundo contra la tuya, no jugués esa carrera pero tampoco bajes líneas, no seas facho, dejá que cada cual haga lo que quiera, que cada cual se ahogue en su ambición o de destaque en su grandeza pero dejá vivir porque si en esta obra de asilamiento hubiera papeles, no hay ninguno peor en el reparto que el de ser “la policía del pensamiento en cuarentena”

Y no  te mofes del que está atemorizado, en todo caso ayudalo, intentá ser “bueno” o lo que entiendas por esta simplificación a la cual me refiero con “bueno”.  No vas a perder el rock.  Se amable, compañero, animate también a ser invisible por un rato, que no se te va a derretir el SER; no te enojes con lo que hacen los otros, sé consciente que cada cual está librando su batalla diaria y en vez de transformarte un rottweiler en medias “de red”, o un militante culo pesado de twitter, face, o un gargamel de instagram destilando envidia silente sobre una pobre gente sobreexpuesta e incontinente, pará la pelota, amate más, deformá el tiempo y preguntate cuál es tu ética y tu estética hoy.

Si te ganó una pulseada la nostalgia y liberaste el link, no sientas culpa, no le tenés que dar explicaciones a nadie. Pero tampoco te ilusiones de más, porque sabé que es más probable que tengas que suplicar “mírenme acá estoy” ya que estos manotazos de hastío difícilmente te devuelvan algo más que una trascendencia endogámica. Y si lográs atravesar las fronteras con tu tan atesorado link liberado, se te presentará un escenario ciertamente conflictivo porque estarás ante la posibilidad de hacer dinero con ello, lo cual va a derivar en  una disputa comercial con otros individuos o grupos asociados a ese glorioso link y es probable que todo eso que era un pasa tiempo (¿solidario?) se convierta en una puesta en escena virtual de capitalismo y ego, justamente lo que el virus vino a cuestionar. Podríamos pensar en “La obra/película nacida del link liberado” (una trama de poder y dinero) Próximamente en tu red social amiga. No te la pierdas.

El futuro llegó para todo el mundo;  protestones de oficio, revolucionarios en pijama. Y no te sorprendas si los superados, los elitistas antipopulares y snob empiezan a ostentar la cantidad de vistos de su video. Sí, si los mismos que despreciaban la masividad ahora están contando vistos. Te harán saber de su éxito y disfrazarán su autoproclamación con algún encabezado de esos bien pensantes, u ocurrentes, que junto a los lamentos sollozantes, son los tres posteos que rankean más fuerte en los universos paralelos. ¿Qué hay en todo eso? ¿Querés ser del equipo de los que se cuelgan de la teta de la estela de un famoso para figurar un poco más mientras la vida se nos escurre? ¿Eso querés? ¿Marchitarte mirando el counter de tu repercusión?  ¿Hay algo de eso parecido al resplandor de Maimihnalatapei? ¿Hay algo parecido a la pasión? ¿Hay algo parecido a la libertad del lenguaje de salir bailando al supermercado con dos bolsas?

Derribá los postigos, salí a vivir, tirá a tu hijo por el aire y atajalo con “la de Dios”. Si te resulta muy pesado que te ataje él a vos. Y si los dos son muy pesados ¡qué se yo!, tírense de palomita sobre una pátina de alcohol en gel, hagan rodillos y convénzanse de que es flying low. No sé. Aprópiense de la danza contemporánea, tu hijo y vos. Y reíte de vos mismo porque de ésta no salimos todos juntos sólo por estar unidos en el enunciado, si queremos salir de ésta se sale con poesía, sentido del humor, reflexión  y amor por el otro. Tomando el humor como una cortesía de la desesperación.  Andá y decile a esa persona que la amás, abrí el plexo, dejá de retener líquidos, andá “chorreándote”, volvete tu propio Jackson Pollock. ¿Qué otra cosa te puedo decir como corresponsal de la urgencia? Para facultativos, estadistas, ocurrentes e inteligentes hay muchos mejores que yo. Para todo hay mucho mejores que yo. Y quizás que vos. Pero se acabó lo de mejores o peores. Atrasa una pandemia.

En el tiempo deforme he descubierto es posible escribir sin el pulso tembloroso “del relojito” de la cinta de correr hacia ningún lado (la realidad). Pude escribir cuatro obras, dos de teatro, dos de guión, y tuve la dicha de escribir una de ellas despanzurrándome de risa junto a Marcelo, un amigo que está muerto pero apareció con su carcajada y su presencia al borde de lo tangible, mientras con una sonrisa de vergüenza ajena nos fumaba al lado El conde Alberto Laiseca. Lo juro. Esas cosas suceden sólo en el tiempo deforme. Porque en el arte no hay voluntad ni progreso. La expresión te toma y nadie te garantiza a los 60 escribir una canción más hermosa que a los 30. El tiempo sabio es el tiempo deforme.

Cuando Cronos vuelva a ocupar las calles  y los cisnes se escondan debajo de la pollera de la luna, no te va a quedar otra que volver, pero proponete volver habiendo descubierto que tenés una pócima, la tuya singular, un secreto, un atajo, una cajita que cuando la abrís, te lleva hacia el lugar sin límites del tiempo deforme; territorio de arcángeles y de sangre.  La pasión, dice Balzac en la Comedia Humana, se revela en la sangre. El correr de la sangre adentro nuestro provoca destellos que a su vez crean un alfabeto aero luminoso. ¿Qué es la vida sino construir junto a otros y otras un mismo alfabeto aero luminoso? Y  todos eso sucede en el aire. Y un alfabeto aero luminoso dura mucho más que un virus, porque sucede en el tiempo deforme y sus posibilidades de combinaciones son infinitas.

Con amor y a las órdenes.

Vuestro corresponsal de urgencia.

 

Patricio Abadi - copia (2)

Patricio Abadi (Buenos Aires, 1981) autor, actor, director teatral además Licenciado en Comunicación con orientación en Letras y  egresado del Conservatorio en la carrera de Dramaturgia dirigida por Mauricio Kartun. Se formó en actuación con Norman Briski, Ricardo Bartís, Juan Carlos Gené, Guillermo Angelelli, Veronica Oddó, Julio Molina y Lorenzo Quinteros, entre otros. En narrativa su Maestro fue Alberto Laiseca. Por su obra El estadio de Arena resultó ganador del Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes. Fue destacado en los Premios teatro del mundo a mejor autor y director por su Biografía ficcionada sobre Frida Kahlo. En 2006, Lágrima de Junco obtuvo una mención especial en Argentores dentro del marco del Concurso Primera obra. En 2007, el mismo texto resultó ganador del concurso de Dramaturgia TBK. En 2009, obtuvo una mención especial en el Concurso de Dramaturgia Germán Rozenmacher por la obra Tristeza não tem fin, con Griselda Gambaro, Mauricio Kartun y Luis Cano como jurados, En 2010, son seleccionados textos para TEATRO X LA IDENTIDAD, resultando ganador en el formato “Micromonólogos por la Identidad” con sus textos Marea Mental y La Negación. En 2012 recibió dos menciones especiales en el concurso nacional de Micromonólogos de Tandil por sus textos La Gira y Susy Cadillac. En 2016, Gombrowicz, La negación y La gira forman parte de la cuarta edición de Idénticos. Isla Flotante, su obra sobre Malvinas, fue preseleccionada para participar de la Fiesta Nacional del Teatro (Ciudad Autónoma de Buenos Aires). También fue presentada en la III edición del Festival Novísima Dramaturgia Argentina, organizado en el Centro Cultural de la Cooperación, y publicada en la antología Los nuevos. Novísima Dramaturgia Argentina (Ediciones del CCC, 2016). Antihéroe Off fue seleccionada para la programación del II Festival de Humoris Causa del Centro Cultural de la Cooperación. Como narrador fue premiado en el certamen UP-Banco Río por la escritura del cuento “Desilusión”. Fue seleccionado por el C.C.Rojas para clínicas de narrativa dictadas por Daniel Guebel y Ángela Pradelli. Se ha desempeñado, a su vez, como docente de dramaturgia en el Conservatorio de Arte Dramático. En 2010, como parte del Combinado Argentido de Dramaturgos, expuso en Roma y en La feria del Libro de Frankfurt su tesis acerca de “Lo Popular y lo poético”. Con Ya no pienso en matambre, una obra convertida en clásico por la crítica y el público, se encuentra celebrando los 12 años de trabajo en equipo. En el nuevo formato de MICROTEATRO fue convocado para la apertura del mismo  y presentó “ALL INCLUSIVE” que fue elegida para formar parte de MICROSELECCIÓN. Creó el ciclo performático “Mi Fracaso”, basado sobre una idea original de Mauricio Kartun.  Eudeba ha publicado el año pasado un volumen con su TEATRO REUNIDO y la plataforma TEATRIX sumo a su portal el Unipersonal “ANTIHÉROE OFF”  escrito e interpretado por el mismo Patricio Abadi, con dirección de Paula Marrón que se puede ver on line desde cualquier parte del mundo. Estrenó Bonus Track, sobre HERBERT VIANNA. Recientemente acaba de ganar la Beca del FNA para escribir una nueva biografía ficcionada Sobre Patti Smith. Es también  autor de la obra El Equilibrista, interpretada por Mauricio Dayub y forma parte del elenco de “PUERTA 7” producida para la platafora NETFLIX por POLKA con dirección de Israel Adrián Caetano. En la actualidad tiene en cartel FLASHES, un falso biodrama, del cual es autor y director, compartiendo escenario con Caro Babich.  Su obra El Estadio de Arena será re-editada este año en una editorial de Madrid, España.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s