Dos preguntas a Eduardo José Bernasconi.

Por Gisela Avolio.

Editorial, Helga Fernández.


 

¿Cómo y cuándo descubrió el psicoanálisis?

-Casi siempre las preguntas que en apariencia son sencillas, suelen ser las de mayor complejidad para alcanzar una respuesta. Este es el caso, al menos para mí, con relación a esta pregunta. La misma tiene cuatro términos que me hacen difícil responderla; “cómo”, “cuándo” (la “y” también presenta sus dificultades, pero en esta ocasión la dejaré de lado, aunque bien podría ser considerado otro término), “descubrió” y la de mayor complejidad “el psicoanálisis”. Intentaré esbozar algunos ensayos de respuesta.

En cuanto al “cómo” y el “cuándo”, para simplificar, los mantendré en una unidad-separación (la “y” cuenta y produce efectos). Quiero señalar un hecho que se constituyó en mi vida en acontecimiento, una diferenciación entre un antes (lo que estaba cubierto) y un después (des-cubrimiento), a partir de eso ya nada sería igual. Me explico: por aquellos tiempos (tendría unos veinte años), se produjo en mi vida un agenciamiento que se constituyó en máquina de desterritorialización. Integraron ese agenciamiento la angustia, la vulnerabilidad de ese tiempo en mi vida, la curiosidad, cierta insatisfacción, no saber bien para dónde rumbear… junto a esa situación existencial me llegó una suerte de relámpago, ¿iluminación? De una manera decisiva pero sin buscarlo, estalló en mi el amor; amor a una mujer, junto a ese amor se abrió una línea de fuga hacia lo distinto, lo diferente, búsqueda de lo desconocido… atreverse a amar, a caminar por el margen, casi cayéndose, se podría decir nadar en el entre, un interés poderoso más en el devenir que en el porvenir. Este agenciamiento, composición, quizás sería más preciso decir “disposición” (prefiero disposición a agenciamiento como se ha traducido del francés el agencement, tan utilizado por Deleuze y Guattari) se relaciona, se rizomátiza con el “cuando”. Quiero señalar que una conceptualización, un concepto está tan vivo como la vida misma, jamás en el psicoanálisis se ha tratado de metafísica. Aclaro esto ya que lo que cuento ocurrió, me ocurrió en en un tiempo de mi vida… como dije tenía 20 años y recibí de quién sería luego mi compañera de vida, un libro de regalo (Borges diría que yo fui el regalo para ese libro). El libro llevaba por título Curso básico de Psicoanálisis, de Alberto Tallafero (Editorial Paidós en aquel entonces, año 1981, aprox.) No quiero hablar de ese libro, tampoco de su contenido, me interesa destacar lo que se inscribió en mi piel que no tiene tanto que ver con lo que allí decía, hoy podría cuestionar desde el título mismo y sin embargo allí leí, descubrí, la noción… el concepto (en el sentido anteriormente señalado)… el término… de el/lo Inconsciente, eso fue para mí (y aún hoy continúa siendo) una revolución (molecular en el preciso sentido que le asigna Félix Guattari).

Como decía, ya nada sería igual, fue el comienzo de un camino, un camino de vida, de lectura, un camino como el de los salmones que van a desovar, contracorriente. Camino que se fue poblando de grupos de estudio, cartel, los nombres de Freud-Roberto Harari-Lacan-Allouch-Foucault-Deleuze-Guattari… (por nombrar algunos sin distinguir vivos de muertos, ni más importantes de menos, siguen los nombres, no es lo más importante, pero quedan sus ideas…). Ese camino pasó también por la universidad de donde egresé con el título de psicólogo (1986), y siguiendo con ese amor por la diferencia, durante la cursada comencé a separar y distinguir Psicoanálisis de PSICOLOGÍA. Sostenido y resguardado en el parapeto del amor, sabiendo que podía ir bien lejos porque tenía donde volver, porque quería volver, amarré mi ser para el viaje que 40 años después continúo.

El encuentro con Un psicoanalista – encuentro con otro modo de amor ocurrió- Freud lo llamó transferencia (se trataba de Hugo Cardoso miembro de L’école lacanienne de psychanalyse, quien falleció hace algunos años) allí se decidió mi práctica y también luego el ingreso a una escuela de psicoanálisis, L’école lacanienne de psychanalyse.

Quiero contar que antes fue muy importante la lectura de la revista Littoral (gran parte de la producción de la escuela se publicaba en esa revista, en la que muchos años después pude publicar algunos de mis artículos).

En el entretiempo, mi camino me llevó a otra lengua: el francés. Señalo esto porque el entrelenguas me parece importante, en mi caso fue un reencuentro con el psicoanálisis ahora desde el francés. La lengua es la vestimenta del pensamiento dirá Carlyle. Desde la dificultad propia del muro de las lenguas hasta la posibilidad de otra manera de leer…

Me parece de utilidad para esta respuesta detenerme en “el psicoanálisis”. Claro está que la atrevida noción freudiana de inconsciente conlleva su camino, su método, aquel que Freud forjó con sus propias manos y que bautizó Psicoanálisis. Él decía que lo había construído a la mediada de su mano ¿Pero qué quiere decir este nombre, este nombramiento? ¿Es tan sencillo de responder? Quienes puedan leer estas líneas, ¿lo tienen tan claro? ¿Dónde comienza el Psico-análisis? ¿Es lo mismo con i latina que con y griega? ¿Dónde termina? Freud ¿lo descubrió o lo inventó?, podría ser más audaz ¿Freud es el padre o el hijo del Psicoanálisis?, ¡hagan como Freud, no lo imiten! Lacan retorna a Freud, pero Freud ya no es el mismo después de Lacan, ni Lacan lo es después de Freud… No quiero continuar porque sé que corro el riesgo de aburrir, solo agregaré que decir el Psicoanálisis lo volvería singular y masculino, sabemos que en francés su género es femenino y se nombra con y griega, aunque esto no elimina el singular. Podríamos hablar de los psicoanálisis en plural, aunque la palabra (psicoanálisis) resiste el plural, o al menos lo enmascara, su pariente cercano analista (más preciso que psicoanalista  ¿qué psique se analiza?- resiste el género, curiosidades de las palabras y de las lenguas…).

Esta es la complejidad de la pregunta; lo conozco, lo reconozco, ¿lo conocí?, lo conoceré… lo sigo conociendo, a veces me parece un conocido-desconocido. Un inalcanzable lugar; siguiendo a Marc Augé (sociólogo), lo designaría un no-lugar (Lacan ubicaba esa extraterritorialidad que lo llevó a la topología). Se trata más precisamente de esto, en mi caso: una no-relación con el psicoanálisis, aunque reconozco que esta no-relación es un modo de relación también, de desconocer (pasión por la ignorancia). Entonces ¿Cuándo y cómo conocí el Psicoanálisis?, ¿cuándo?

Aún; ¿cómo? Con búsqueda, leyendo y oliendo los textos, participando, dialogando… No obstante sigo conociéndolo–desconociéndolo, desde siempre supe que nunca lo podría conocer. Pero funcionó y sigue funcionando para mí como el horizonte, no se lo puede alcanzar pero hace que me mueva, aplicaría, si lo permiten, el plural… nos hace mover… no me siento “Lacaniano”, quizás… “épi-lacaniano”.

 

-¿Qué considera que el psicoanálisis puede aportar a nuestra contemporaneidad?

-La respuesta es contundente respecto de lo que puede aportar: ¡Psicoanalistas!… pero… ¿los hay? ¿ dónde? ¿Conocen muchos? Nadie se sienta ofendido, es como con las brujas, no existen pero que las hay… las hay. Psicoanalistas hay al por mayor…. Entonces, si hay psicoanalista producido por el Psicoanálisis, no hay psicoanalista sino con el psicoanálisis, la contemporaneidad se verá necesariamente perturbada y sobre todo si entendemos por esta última otro “agenciamiento-composición”, otra máquina abstracta que agencia saber, poder y religión, poderoso poder sobre los cuerpos, sobre sus movimientos, sobre las buenas y rectas ideas, sobre los pensamientos, sobre la estética, sobre la erótica, sobre los géneros, sobre la razón. Lo intelectual, lo político, lo historiográfico, lo literario, lo artístico, aún la música (ver Pascal Quignard, “El odio a/de la música”) se ven conmovidos a la luz del psicoanálisis y su “encarnadura” en el psicoanalista, ese ser sin ser.

La contundencia de la respuesta es porque si hay psicoanalista(s), se genera una inestabilidad que conmueve los saberes preestablecidos, los saberes fijados y ligados al poder(es) y la religión(es) que instituyen las categorías, aún la ciencia -que todavía no entró en democracia-, las jerarquías que esos expertos en bata blanca exterior o aún peor bata blanca interior instituyen, esos uniformes que uniforman, que contaminan con sus ideas del mundo y su sentimiento de superioridad, organizan los cuerpos, los clasifican, los cortan, los moldean siguiendo las normas Iram de la sociedad de consumo de seres. Ocurre también con los pensamientos que pueblan nuestro cerebro, con las imágenes, los sonidos, las sentencias que Freud supo llamar superyó (ver David Lapujade, “Deleuze y los movimientos aberrantes”).

Entonces respondía, Psicoanalista, analista, ¿por qué no ejercitador espiritual? (o aún más, maestro espiritual, maestro y no profesor), (ver Allouch, “El Psicoanálisis como ejercicio espiritual”), diría también paria… incluso apátrida, anti-experto, siempre en el Margen.

Finalmente… solo se trata de escuchar, solo eso y nada más que eso ¿Parece poco? Para un ser que habla (parlêtre, condenado a habitar el lenguaje, Lacan), inundado de palabras impuestas, escuchar no parece lo más “natural”, y sin embargo…

No puedo dejar de responder sin señalar nuevamente a Lacan, otro co-irreligionario*, quien a partir de ese, su invento, [el objeto pequeño a, máquina desestabilizante, que produce un discurso que deja de ser una sucesión de enunciados (aquí la clave para responder sobre el aporte) para abrir-se a otro mundo, a otra percepción, otro punto de anclaje que no es ya más el clavo de la cruz cristiana (que mantiene unidos vertical y horizontal, sigo aquí un camino señalado por Jean Allouch en “El Otro sexo”). Desclava, des-esclaviza, hace un llamado a la libertad, apelando a la libertad. En su visita a Irán, Foucault (1975) se preguntaba por esa espiritualidad, la del pueblo iraní que con sus manos desnudas desafiaba al régimen, espiritualidad no religiosa, pero no por ello menos fuerte… caída de los normópatas como los llamaba Jean Oury.

Si el Psicoanalisis aporta psicoanalistas, entonces habrá triunfado. Esas es su política, su micropolítica, que hace tambalear a los expertos en todo, sabelotodos titulados, guías de conciencia que conducen el rebaño ( Foucault señala las parejas célebres : del guía de conciencia y el guiado a la pareja psiquiatra-enfermo y de allí al analista- analizante que rompe la ubicación del saber en la autoridad, esa es la política) construyendo diagnósticos que etiquetan y calcifican, es por esto que no se puede dejar el psicoanálisis en manos de las corporaciones. ¿Salvación del mundo? Por supuesto que no… ¿ilusión, porvenir?… quizás, aunque prefiero el devenir.

Finalizaré mi respuesta citando a Marguerite Duras, (la homenajeada de Lacan por anticipar y en mucho a los analistas). Tomo esta idea del último coloquio en París del 7 de diciembre de 2019 organizado por l’école lacanienne de Psychanalyse (del que fui expositor.) Dicho coloquio tomó como eje la infancia, su nombre fue “El Niño es inmenso”. Va la cita:

La locura de Ernesto, en un mundo enteramente sujetado a la lógica del consentimiento, reside en esa libertad desbordante, excesiva, revolucionaria de la que querría disponer. En su rechazo a cualquier valor preestablecido, en su voluntad de destruir y de sabotear el saber-en este caso el saber escolar- para recobrar en él la inocencia universal. (La pasión suspendida, entrevista con Leopoldine Pallotta Torre. 1987-1989).

Marguerite Duras se refiere al personaje de su libro Ah! Ernesto, del que ella misma escribiera el libreto de la película Los Niños (Les Enfants, 1984). En el film, Ernesto es un niño-adulto (el actor es Pierre Arditi, de casi 40 años), Ernesto de un día para el otro se niega a ir a la escuela porque no quiere aprender las cosas que no sabe, así muestra su pasión por la ignorancia.

Entonces, si hay Psicoanálisis habría psicoanalistas, si hay psicoanalistas entonces habrá psicoanálisis, pero… y aquí la novedad-ruptura del binarísmo- también analizantes. Si hay analizantes… hay psicoanalistas y psicoanálisis y entonces otro discurso; el mundo tiene otras posibilidades (pido disculpas por la utilización de la palabra mundo… bien dirán pero ¿qué es el mundo?… ¿cuál es?, ¿el de todos? Solo son licencias para escribir, no es más que eso.

Desde otra mirada las cosas se ven diferentes, entonces se hacen diferentes. Desde otro lugar se mira diferente.

Puede haber, y las hay, muchas maneras de pensar el psicoanálisis, muchas posibilidades desde su teoría, incluso desde la manera de practicarlo, después de todo el consenso estupidiza, pero su política… su política no es negociable, reverso del discurso del amo, alojamiento del pequeño a (¿encarnará en un niño y su inmensidad?) en el lugar del agente, otro punto de arranque, desterritorializacion del amo a su único lugar posible, afuera, para que se caiga… sobre todo si pensamos desde el lugar del aparentemente inocuo diagnóstico. Para esto es fundamental para ese psicoanalista renunciar al diagnóstico, las diferencias no deberían ser patologizadas, no deben ser incluidas en ningún DSM no importa por qué número vayan, los seres no se clasifican, se singularizan en su multiplicidad. Las diferencias no constituyen patología. Y no es solo el poder el que esclaviza sino-como señale más arriba- también la religión. (ver “Las confesiones de la carne”, Michel Foucault).

Freud inauguró la Psicopatología de la vida cotidiana -otra de las claves para responder estas preguntas- y su efecto tendría que ser preservado poniendo el énfasis en la vida cotidiana, proposición oxímorónica que anula la Psicopatología, la cotidianiza.

Admitámoslo: Aún no hemos alcanzado el efecto de su decir (de Freud).

Final; lo que aporta el psicoanálisis, es lo que quita, como el escultor….»

*Un señalamiento a propósito del termino Co-irreligionario: Freud en “El porvenir de una ilusión” en la edición francesa página 112 dice: “Al apartarse del más allá y sus expectativas y concentrando todas sus fuerzas sobre la vida terrestre, se podrá verdaderamente lograr que la vida se vuelva soportable para todos y que la cultura no oprima más personas. Entonces sin remordimientos podremos decir como uno de nuestros co-irreligionarios”. “Dejemos el cielo a los ángeles y a los gorriones”. Se trata de una alusión a Henrich Heine 1797-1856 de origen judío no creyente como Freud, la palabra es una creación de Heine para calificar a Spinoza.


201278A9-988C-4A6F-A7DA-BB3E959E7B84Eduardo José Bernasconi. Practica el psicoanálisis desde el año 1986. Ejerció la docencia en Universidad Kennedy, escuela de Psicología. (Asignaturas de Psicoanálisis). Cursos y seminarios en la universidad de Buenos Aires, organizados por el centro de estudiantes. Miembro de La École Lacanienne de Psychanalyse desde  el año 2006. Fundador de Andamiajes Lacanianos Nómades, junto a Hugo Cardoso y Stella Ocampo, espacio de discusión y lectura de temas de psicoanálisis y aledaños. Espacio articulado a L’école lacanienne de psychanalyse desde el año 2000. Las actividades actuales en buenos aires pueden consultarse en la página de l’ecole Lacanienne de psychanalyse en español.( ecole-lacanienne.net). Seminarios y conferencias en  Buenos Aires, México ( DF, Casa Refugio Citlatepetl, museo León Trotsky   y  Querétaro, Universidad autónoma de Querétaro ) España (Asturias, universidad Laboral de Oviedo), Francia (París, Strasbourg, Tours, todos  en el marco de actividades de l’École lacanienne de Psychanalyse, también  dictó conferencias en París  en el INSTITUT HOSPITALIER DE PSYCHANALYSE DE SAINTE-ANNE. Hospital Sainte Anne, años 2007, 2008, 2012.  En el Pabellón K , jefa  de servicio Françoise Gorog. Autor del Libro Sobre duelos enlutados y duelistas, editorial Lumen año 2000, junto a Martin Smud. Ha publicado numerosos artículos en revistas de psicoanalisis entre ellas: Revista Litoral (México), revista de psicoanálisis Artefactos;  de la que fue parte del comité de redacción. (Argentina-México) Revista Córrelats (Paris, juillet 2010 Numéro 4/5. Revue de Littérature, philosophie, psychanalyse, médecine, psychiatrie), Revista Andamiajes Lacanianos (Buenos Aires). Revista Reflexiones Marginales, Revista de la UNAM. Por mencionar algunas. Varios de sus artículos se pueden leer en Psychanalyse et création, revista digital, entre ellos. “ Co-ire, une écriture d’enfant?”, París  2019, Conferencia dictada en el marco de la jornada de l’ecole lacanienne de psychanalyse, Un niño es inmenso. Hôpital de jour Gombault Darnaud. Ha publicado numerosas traducciones del Francés, entre otros : textos de Felix Guattari, George-Henri Melenotte, Françoise Jandrot,  Yann Denier, Jean Allouch ( Carta a Lacan 1,  Carta a Lacan 2,  se puede ver en : intervenciones en jeanallouch.com )



gisela avolio

Gisela Avolio, actualmente trabaja como analista, es miembro fundadora de la Escuela Freudiana de Mar del Plata, y miembro de Fondation Européenne pour la Psychanalyse. Fue Residente de Psicología en el Htal. Subzonal especializado Neuropsiquiátrico Dr. Taraborelli (Necochea, Bs. As.). Dicta clases en las actividades de la Efmdp, y allí coordina el dispositivo Práctica psicoanalítica con Niños y Adolescentes, desde 2010; actualmente es docente y supervisora de la Residencia de Psicología Clínica de los Hospitales Provinciales de Necochea y Mar del Plata. Y dicta clase anualmente en Centre IPSI de Barcelona. Desempeña la práctica del psicoanálisis en el ámbito privado.

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