Soy Ofelia. A propósito de Ser sin orillas. Por Helga Fernández.

“Pienso que un psicoanalista sólo tiene derecho a sacar una ventaja de su posición, la de recordar con Freud, que en su materia, el artista le lleva la delantera, y que no tiene por qué hacer de psicólogo donde el artista le desbroza el camino”.J. Lacan.

Cada vez que hacemos una declaración, asumimos un compromiso y aceptamos la responsabilidad de lo que decimos. Hablar no es un acto inocente. Cuando hablamos generamos un mundo nuevo para nosotros y, a veces, también para otros. La palabra crea una realidad. Después de haberse dicho lo que se dijo el mundo ya no es el era. “Hágase la luz”, declaró Dios y la luz se hizo.

Tal vez, a causa de este poder creador de la palabra, los hablantes tuvimos y tenemos la necesidad de recrear el “Hágase la luz” en otro espacio que el cotidiano.  Aislar, recortar o concentrar el milagro de la encarnación de la palabra y los efectos de su conjuro, para honrarlo como se honra a lo que nos da origen y para resguardarnos cómo nos resguardamos de las consecuencias fatales que nos trascienden(1).

Porque no somos dioses, pero creamos realidad y también esa otra realidad que llamamos teatro, en la que cada tanto los presentes, en cuerpito y alma, somos generadores del inicio de una vida tan efimera como frágil.

Freud recomendó que la formación de un analista incluyera mitología, literatura, la antropología; otros oficios y discursos además del psicoanálisis. Agregaría a esta lista que nunca se pretendió catálogo:’vivir el teatro. Así como el análisis será didáctico a condición de que no se pretenda su fin, nadie podrá vivir nada, siquiera el teatro, por más empeño que ponga, si en lugar de dejarse tomar por una experiencia se esfuerza por alcanzarla.

Del mismo modo que Freud importó palabras provenientes de otros campos, utilizó schuaupaltz, una referida a la teatralidad o al drama. En la Traudentung nombra como Otra Escena o Otra Localidad Psíquica al espacio onírico distinto al de la vida despierta, donde el inconsciente se representa y se figura y donde surgen imágenes. Pero estas imágenes no se reducen a un señuelo captativo, hecho para ver, que fascina por la estimulación sensorial que producen, más bien son correlativas de la función de la mirada y el campo escópico constituido por el marco que introduce esta Otra Escena. Tal imaginario, que se pone en juego en el teatro y en el sueño, supone imágenes hechas de palabras.

A través de la Otra Escena algo puede ser dado a ver, por lo que se escenifica un lugar donde mirarse, con todas las transformaciones gramaticales posibles. La Otra escena auspicia como sostén de la actualización de los recuerdos infantiles o las fantasías, en el contenido manifiesto del sueño, reeditando, con otras personas y otra concatenación significante, la marca de la experiencia con el Otro en la actualidad del tiempo presente del sueño. Tal actualidad y actualización también acontece en el teatro, aunque no sea una formación del inconsciente como el sueño, como un  marco actual y presente en el que el sujeto, de acuerdo a su posición, puede verse, ser visto y hasta imaginar la mirada del Otro.

En el teatro los fantasmas cobran vida tanto como los sueños se constituyen en sustitutos del deseo infantil.

Si el teatro nos conmueve, es gracias a que el dramaturgx y el actor o la actriz, desde su no saber, hacen pasar algo al guión y a la escena en la que, cuando el prodigio sucede(2), es posible aprehender el deseo. Sí, el deseo, ese animalito voraz e intangible que busca representaciones en las que metamorfosearse pero las sobrepasa con la misma fuerza.

La articulación del deseo en el teatro tal vez sea la razón del lazo tan íntimamente extraño que tenemos con algunos actores o los personajes que componen, gente desconocida y a la vez tan cercana. Todos somos Hamlet y cada una de nosotras, Ofelia(3).

Si hay una obra de teatro en la que la articulación de la tragedia instaura planos superpuestos en el interior de lo que puede encontrar lugar la subjetividad humana, es Hamlet. Si Hamlet nos alcanza, si es uno de los grandes dramas de la tragedia moderna, no es sólo porque Shakespeare fue genial, es también porque Hamlet se presenta como un enigma que resuena en nosotros a través de un personaje.

Hamlet es un personaje compuesto por algo que es necesario situar, el lugar vacío o el no-saber. Pero, por favor, no seamos idiotas o eruditos, se trata de otro no-saber que aquel que podría ser connotado como negativo. Este no-saber situado y localizado hace a la presentificación del inconsciente y entonces a la posibilidad de que los problemas de relación del sujeto al deseo encuentren su lugar, ahí donde el inconsciente se presentifica bajo la forma del discurso del Otro, encarnado en actores y actrices.

En Espacio 33, los sábados a las 20 hs., está sucediendo una Otra escena que nos toca y atraviesa. Lleva por nombre, Ser sin orillas, Ensayo sobre Ofelia, con dirección y texto de Macarena Trigo y actuación de Inda Lavalle. Es un unipersonal en el que la actriz, habitando el texto y haciendo desaparecer lo humanamente posible su yo, da cuerpo a una Ofelia que habla con voz propia, a diferencia de la escrita por Shakespeare.

Ofelia no es una persona pero tiene una historia, la de sus escrituras y sus representaciones. La Ofelia del Hamlet de Shakespeare resultó escrita sin madre y delimitada a los hombres que la rodean; una mujer moldeada para cumplir demandas y reflejar los deseos de los otros o del Otro.

El padre y el hermano se erigen en guardianes de su moral, de su pensamiento y de su vida. Para Laertes es un ángel casto. Para Polonio, un bien, un objeto del que dispone para su propio beneficio, en virtud de lo que le prohibe la autonomía de acciones . “No os entendéis a vos misma claramente, y como esto concierne a quien es mi hija y a su honor, yo os enseñaré” “Pensad que sois un bebé”. Así, después de haberle prohibo el contacto con el príncipe Hamlet, la expone como señuelo una vez que éste ya se volvió “loco y peligrosamente turbado”, para congraciarse con el rey Claudio y elevar su posición social.

Ella, existente en la medida en que los otros la existen, no puede responder a la demanda de todos, no puede ser simultáneamente la variedad de seres que le exigen que sea. A estas demandas se le suma la de Hamlet: “Los hombres somos criaturas falsas. No nos creas, a ninguno de nosotros.” Ante lo que ella dice: “No sé, señor, que es lo que debo pensar.”

Poco después de este despotismo ejercido para con ella, esos hombres desaparecen de su vida. El hermano se va a Francia, el padre muere asesinado por su amado, el amante la rechaza. Ya nadie le da contenido a su existencia tan adepta y necesitada del deseo del otro. Ofelia, poco a poco, parece ir desintegrándose y convirtiéndose en nada, sin siquiera esperar, al modo de un recipiente vacío, el significado que algún otro ocupante de turno quisiera atribuirle.

Ofelia ya no es hija, ni novia, ni hermana No es nada. Ocurre entonces una lenta desintegración y luego el suicidio. Desde esta iluminación del sin-sentido(4) es que Ofelia se ahoga en esa sustancia de la que sale toda vida, insípida, inodora e incolora, tan blanda como fuerte y maleable.

Pero si leemos Hamlet entre líneas, más allá de lo escrito expresamente, hay que reconocer que Ofelia también fue escrita para dar cuenta del estado del deseo de Hamlet. Ella, en esa escritura y representación, es la brújula o el barómetro del deseo de este otro personaje, por lo que en el transcurrir de los actos representa una y otra vez tal objeto, sea cual sea el estado en el que Hamlet se encuentra con el mismo.

Pero si Ofelia es quien encarna el deseo de Hamlet y Hamlet es la pieza que mejor encarna el deseo, entonces Ofelia es el personaje que mejor encarna cómo una mujer encarna el deseo de un hombre y el personaje que mejor nos da a ver la tragedia a la que se arribaría por obstinarse en ser el deseo del otro/Otro. Una tragedia que lee Macarena Trigo, con sentido afilado, para escribir una Ofelia que nos hace escuchar, golpeando en el cuerpo, la locura y la desesperación por la que algunas vez pasamos cada una de las mujeres pretendiendo ser ese deseo, con más o menos obstinación. Ahogadas.

(5)“Soy Ofelia. La que el río no retuvo. Luz de luz. Engendrada y creada por la gran naturaleza del deseo, por quien todo fue hecho. Por quien todo fue dicho” “Tengo el mío acá -posa su mano en sus genitales de mujer-, atado a otra paloma mensajera”.

“Como del aire cual camaleón y engordo con la esperanza. Flota igual que un nenúfar cuando quiere, dijo una vez mamá. Flor y esperanza del reino. Miren esto. Miren cómo marchita cualquier hija de flor. Todo fue hecho. Y dicho”.

“Soy Ofelia. Un bello pensamiento entre las piernas de los hombres. No superamos la modestia de la naturaleza”.

“Te daría mis ojos y mis manos. Quiero ser necesaria. Probar cada alimento antes que vos, salvarte de inconstantes enemigos, darte un hijo quizá. Un ruiseñor certero. No me pensás capaz ni me pensás nunca. Nos vemos nunca. Nunca”.

Pero esta Ofelia, la Ofelia a la que presta su marioneta y su inconsciente Inda Lavalle con fuerza espeluznante, no es solo el falito obsceno y bueno para nada de Hamlet. Ni una pajarita cazada en su jaula. Ni una zombie llevada y traída por su padre, hermano y amado. La Ofelia de estas dos bestias, dramaturga y actriz, no es una muerta importante para alguien una vez enterrada. Es una mujer que muestra paradigmáticamente cómo se puede jugar el juego del señuelo sin que por esto el hombre que en ella refleja la causa de su deseo sea su estrago y sin que ella sucumba a determinarse por algún significante amo asignado.

Al derredor de este borde, a veces impreciso,  por el que las mujeres funambuliamos con mayor o menor destreza, es eso acerca de lo que Macarena Trigo escribe Ser si Orillas. Ensayo sobre Ofelia.

No voy a hablar ni a delatar lo que dice y hace esta Ofelia porque no voy destruir lo que las artistas cifran, ni borrar la amplitud semántica de su lectura.

Esta Ofelia no es un personaje susceptible de objetivar o totalizar. No soporta descripción ni lectura que permita su apropiaciónCarece de medida que la abarque. Es una alteridad que se resiste a toda síntesis, un exceso frente a cualquier contenido que pretenda determinarla.

Esta Ofelia resulta determina por el deseo del otro o consagra su ser a semejante atrocidad, pero más allá de ella misma se suelta de esa determinación asfixiante y se afirma en la diferencia, en el lugar de tensión máxima de los indecidibles que no se resuelven, abriéndose a la multiplicidad, y a las formas otras de captar lo femenino.

Esta Ofelia es una Ofelia que podrá representar la madera del deseo de alguien o podrá dejarse ser gustada, pero no harán de ella o con ella lo que quieran. Como si Ofelia opusiera a la guerra Máquina-Estado del Poder, territorializante, sobrecodificado y despótico , una otra guerra que desterritorializa, descodifica, anarquiza y provee representaciones continuamente cambiantes(6).

“Soy Ofelia. ¿Tampoco a vos te alcanza? Estaré junto a vos cuando sí y mientras no”.

“Soy Ofelia. Puedo amarte y ahogarme cuando quiera. Vení. Mi rostro en las monedas irá de mano en mano. Estaré a salvo al fin. O quizá al comienzo. Sí. Quizá pueda ser otra. Ofelia y alguien más dentro de mí. Luz de luz. Piedra arrojada al río por la mano blanquísima de algún niño salvaje. Seré Ofelia de nadie. Volaré como si supiera y amaré como nunca en este lago”.

“Soy Ofelia. Soy el santo remedio de la humanidad. Morirán a salvo. Soy Ofelia. Tomá. El amor es otra cosa y otra. También la culpa. No es cierto pero tampoco lo contrario”.(7)

Vayan a vivir esta puesta todas las veces que puedan. Inda, hablando del “Hágase la luz”, ilumina uno y otro tramo del texto, cada noche.


(1) El teatro, ritual ateo de la encarnación. Y, conjuro de la fatalidad.

(2) Un modo de decir que tomé de Macarena Trigo.

(3) Esta misma actualidad y actualización del deseo a través de la encarnación del personaje también podría dar cuenta de la diversidad de interpretaciones críticas tan contrarias entre sí, como del hecho de que hay tantos Hamlet como actores o tantas Ofelias como actrices la representen.

(4) Tal y como se nombra en Ser sin orillas.

(5) El texto entrecomillado y en cursiva pertenece a la obra.

(6) Por lo que cabe que nos preguntemos, como lo hace el texto mismo de la obra, si en la escena del convento, la escena que se menciona para dar inicio a esta Ofelia, ¿Ofelia se somete o se libera de la maquinaria-amo?

(7) El texto entrecomillado y en cursiva pertenece a la obra.

 


#El texto fue premiado por el CELCIT en el concurso Teatro dentro del teatro.

Foto de portada, de María Kusmuk.


20190123160621-macarena-trigoMacarena Trigo. Poeta, actriz, directora de teatro y docente. Española por defecto, reside en Buenos Aires desde 2005. Se formó con la compañía española Telón de Azúcar y en Buenos Aires con Mauricio Kartun, Claudio Tolcachir, Verónica Oddó y Tamara Kiper, entre otros. Investiga sobre la puesta en escena del texto poético, la formación integral del actor y el uso de espacios no convencionales. Obtuvo la Suficiencia Investigadora en el Doctorado de Calidad “El Quijote y la novela moderna” de la Universidad de Valladolid en 2004. Es Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Historia del Arte y Comunicación Audiovisual. Trabaja como asistente de dirección en La omisión de la familia Coleman de Claudio Tolcachir, desde su estreno en agosto de 2005. 2018. Imparte talleres sobre montaje de unipersonales, creación de obra y dramaturgia en Espacio 33. Publica Campo minado de poemas, Ed. Invasoras, Vigo. Compilación de varias de sus obras. Estrena como dramaturga junto a Jimena López, Rhonda. Dir. Diego Recagno. Espacio 33. CABA. Trabaja como asistente de dirección en Un Golem, de Gonzalo Demaría. Dir. Claudio Tolcachir. Timbre 4. CABA. 2017. Coordina y programa la I edición del Festival 33 / Buenos Aires realizado en febrero en Espacio 33. CABA. Estrena como autora y directora Acá el tiempo es otra cosa y Planes de fuga todavía peores. Reestrena el unipersonal Por eso las curitas en El Brío Teatro. CABA. Se incorpora al equipo de redactores de la revista Continuidad de los libros.  2016. Se une al colectivo Espacio 33 donde trabaja como docente y programadora de actividades, obras y eventos. Estrena como autora y directora: Esas cosas que se dicen y son tan extrañas y Teoría del amor como pieza de museo. Imparte junto a Claudio Tolcachir el Taller de Escritura en la Diplomatura de Dramaturgia de la U.B.A. 2015. Su obra Ser sin orillas gana el Concurso Iberoamericano Textos Dramáticos CELCIT 40 Aniversario, publicada por la editorial Paso de Gato, México, se estrena en el CELCIT de Buenos Aires con dirección de Leo Bartolotta. El micromonólogo “Del amor en los tiempos del whatsapp”, forma parte del espectáculo Idénticos de Teatro por la Identidad, coordinado por Mauricio Kartun y Daniel Veronese. Colabora como dramaturga en la obra El cielo por asalto. Dir. Melisa Hermida. Timbre 4. CABA.  2014. Como autora, actriz y directora estrena el unipersonal autobiográfico Por eso las curitas. Teatro Polonia. CABA. Texto publicado en la colección Voces de papel. Ed. Escénicas Sociales. 2012 – 2013. Asiste a Claudio Tolcachir en los talleres de Creación de personaje que imparte en Timbre 4.  Como autora y directora estrena las obras Ella también la está pasando mal, (2013); Pie para el beso, (2012); La lluvia y otras cigüeñas, (2010). Desde 2009 mantiene el blog Me cago en la bohemia dedicado, entre otras cosas, al comentario y difusión de obras teatrales. Ha publicado los poemarios Polaroids de aeropuerto bajo lluvia y otras breves escenas sin Bruce Willis. Buenos. Aires, 2015; Cuatro angelitos. Ed. Anaya, 2008; Los poemas perdidos de Eleonora que Mariana encontró no sabe dónde. Ed. Amarú, 2006; Mutis sin aforo y Cuaderno porteño. Premio Letras Jóvenes de la Junta de Castilla y León, 2004 y 2003 respectivamente. Más: http://www.macarenatrigo.com/


inda2Inda Lavalle. Actriz. Participa y parcipó de: Ser sin orillas (Actriz), Lisístrata o La Rebelión de las mujeres (Actriz, Voces De La Banda Sonora), La calma mágica (Actriz), Con teatro te lo cuento (Idea, Directora), Jamón del diablo (Actriz), El viento en un violín (Actriz), 1984 (Actriz), Lisístrata, cruzada de las piernas cruzadas (Actriz), La omisión de la familia Coleman (Actriz), Hipólito y Fedra (Actriz), Otra vuelta de tuerca (Actriz), Platonov (Actriz), Jamón del diablo (Actriz) y Castas Divas (Actriz), entre otros.


helgaHelga Fernández: Psicoanalista. A.M.E de la Escuela freudiana de la Argentina. A cargo del grupo de lectura: Lacan con Agamben, y viceversa. Supervisa, da clases y mantiene conversaciones de formación en hospitales de la Provincia de Bs. As. y de C.A.B.A. Autora de Tramoya. O la maquinaria de la voz novelada. Ed. Milena Cacelora. Buenos Aires, 2016. Co-autora de Melancolía, perversión, psicosis. Comunidades y vecindades estructurales. Ed. Kliné/Ed. Oscar Masotta; El hilo en el laberinto I y II. Lectura del Seminario De un Otro al otro, Ediciones Kliné – Ediciones Oscar Masotta, Bs. As 2016; La carta del inconsciente. Ediciones Kliné – Ediciones Oscar Masotta. Buenos Aires, Buenos Aires, 2007; Feminismos, de Leticia Martín y otras. Letras del Sur, 2017, y, Acuerdo en el desacuerdo. Qeja, 2019. Escribe para diversas revistas: LALANGUE; La Mosca; En el margen, entre otras. Editora para Bs. As. y columnista de Revista En el Margen. Participa de la Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis y en grupos de Convergencia. Ver más: http://escuelafreudiana-arg.org/sitio/events/event/lacan-con-agamben-y-viceversa/

7 comentarios en “Soy Ofelia. A propósito de Ser sin orillas. Por Helga Fernández.

  1. Querida Helga! te quiero agradecer el envío, además de que lo leí creo que en el día de ayer….y cerré sin comentarlo. Lo que resultó primero es que en cuanto leí el nombre,,,,,pensé que bueno, Helga escribió algo por Ofelia Fernádez!!!!! Ay, ay, ay!!!! Claro que no, en fin, tomada por la política y la militancia de los jóvenes…..
    A otra cosa, me gusta tanto como escribís que voy recorriendo distintos lugares y /o dimensiones cuando te leo porque es muy bello para mí y de un buen impacto que es que tengo presente la voz de quien escribe, claro está cuando los conozco…..y en esto me siento muy bien acompañada cuando leo.
    Con lo que vos escribís respecto de Ofelia y la obra de Macarena Trigo, a quien no conozco más que de nombre , me pasan dos cosas…..que quiero ver la obra de teatro porque decís de un inmenso trabajo hecho por la directora, la acriz y cada quien hace lo suyo ahí y también que es una versión otra de la Ofelia de la que hemos leído…..
    Así es que muchas gracias nuevamente. No abundo más porque apenas lo leí una vez y con eso no basta para decir demasiadas cosas! Adelante con esta versión!!!!!!

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    1. Claudia, acá, Helga, leyendo lo que decís y me decís. Andà a ver Ser sin orillas, te va a pasar algo. Me alegra que te acompañe mientras lees mi voz, algo de la presencia, porque a mi me acompaña que leas lo que escribo, saliendo de eso que llamamos uno mismo nos encontramos con otros. Y vos que sabes y soles salir de vos misma, acompañas de diferentes formas y diferentes lugares.

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  2. Helga, la veedad todo tu decir sobre OFelia me conmovio. No solo.por el deseo q causas de ver la.obra, sino x tu articulo tan bien dicho….Ofelia la representas de tantas maneras …como caras tiene una mujer……gracias Helga…..abrazo !!!

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  3. Querida Helga , déjame, y que te lo diga en alemán, lengua de la cual tengo el sello materno y donde la hache no es muda. . Me interesó el artículo sobre Ofelia y la puesta donde un NO (neurótico obsesivo ) importante dio pasto a tanto psicoanálisis, casi como Edipo que terminó ciego guiado por su hija Antígona.
    El artículo es un comentario de la puesta y tus impresiones. Deseo ver esa puesta y opinar porque a la pieza hamlet la conozco desde Francia y para mis cursos de teatro hice un comentario de una puesta de Vitez, llamado “la folie d’ophelie!”. Tu escritura es tan personal, tan carnal, tan piel, porque inviertes tu sensibilidad, tu sabiduría y (respecto a otros artículos no le faltó humor). Creo que es difícil, encontrar humor en Hamlet, pero el humor se hace presente por la ironía y el sarcasmo. Quedo con ganas de ver la pieza si está aún en cartel,.
    Abrazo. Federico Bazán – Niederle.

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